
Una vez un amigo me conto que cuando era niño, entro a trabajar en un matadero de pollos.
La sola idea de ganarse sus centavos lo ponia muy contento, aunque no le gustara del todo el trabajo, que consistia en acomodar los pollos muertos en una camioneta para que se los llevaran a repartir a las pollerias.
El dice que el primer dia se fue a casa con la firme idea de que los pollos ya sabian de antemano su destino y que lo miraban con ojitos acusadores por ser complice de tan atroz crimen.
Con esa idea en la cabeza regreso a trabajar al dia siguiente.
Se sorprendio muchisimo al ver que en una de las jaulas, estaba el pollo mas grande que habia visto jamas y enseguida sintio un escalofrio recorrerle a lo largo de la espalda.
Sin duda no estaba dispuesto a perderse el decapitamiento de tan singular animalejo que le habia provocado tan extrañas sensaciones. Asi que todo el dia estuvo al pendiente para no perderse el evento.
Lo que ocurrio despues fue el mayor susto de su vida.
Al acercarse a una distancia razonable para poder ver con lujo de detalle la muerte del animal, este, aunque fuera tan grande y opusiera resistencia fue decapitado sin mayor problema por el ya entrenado trabajador. El hecho es que cuando el cadaver fue arrojado junto con los otros pollos, este se puso de pie ya sin cabeza y pego una gran carrera dirigiendose justo donde estaba mi amigo.
Resta decir que jamas se volvio a parar por ahi y ni siquiera su sueldo cobro.
En la foto, mi killerpollo.. Una mascota genial que tuvimos hace algunos meses y que nos abandono sin siquiera avisarnos. Snif!
:P









