Siempre he estado muy arraigado a mi tierra, a ese lugar tranquilo rodeado de monte y mar, con calor abrasante y cervezas heladas.
Sin embargo, contrario siempre a lo que asumo ocurrirá al estar lejos, en otra ciudad, llega un momento (y llega rápido) en el que no extraño, no deseo volver.
Ha de ser esa sensación que a todos nos surge temprano, o tarde, de no estar allí siempre, de estar en otro lado.
Lo que me gusta de estar lejos de mi tierra, esto que ahora identifico como amar a mi tierra, es un efecto opuesto a lo que la distancia le puede hacer a una relación sentimental entre dos humanos.
Este amor de lejos es lo que buscaba, era necesario, se consolida como eterno.






que bonitas palabras
te entiendo perfectamente..
un besote hasta esa ciudad que devora y fascina día a día
=*
si, creo que tienes razon
miranos! jaja
La distancia y los amores….
soy un experto en eso
MEGAESNIF
Homesick, dirían los gringos. A todos nos pega, y más, viviendo en una ciudad como en la que usted vive; qué envidia que el día que quiera a la hora que quiera se pueda ir a la playita. Snif.
Saludos compadre.
Tu lo que necesitas es un abrazo..
MENGACHE…!!!!
La neta sus palabras tienen mucha simpleza y un chingo de verdad!!! Pocas gentes que conozco tienen el don de escribir poco y decir mucho. Esta a toda mauser el post.
Ah yo vivi en la tranquilidad y ese sentimiento de extrañar me devolvio a mi ciudad “violenta”, pero la amo, y estar lejos lo confirmo.
La lejania te hace idealizar, la cercania te satura… que mejor que micha y micha?
saludos!
chertamente…
extraño mi pachuca ventiscoso…
pero no volveria a vivir ahi.