
He estado frente a la computadora una cantidad considerable de horas, dándole click a muchísimas pestañitas de Firefox a la vez, teniendo algunas conversaciones en el messenger. También he salido a fumar, he estado revisando el requerimiento que llegó el viernes de parte del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (uno dónde dice que debemos 56,000 pesos –favor de pagar en 15 días o les embargamos el trasero–… ¿a poco no esta re chulo?). No sé que haré con eso, algo saldrá. No he escrito. Quisiera al menos avanzar otras tres mil palabras el día de hoy, tal vez un poco más. Ya encarrerado puede que tenga una racha de letras como la del lunes.
Hace unos minutos, rechacé un trabajo como editor de video para un canal de televisión. 12,000 pesos mensuales. Horario nocturno (12 de la noche — 9 de la mañana). La razón es porque tendría que aprender, de nuevo, a usar el avid para editar. La otra, es porque ya tengo una oferta de trabajo con mi tío, supuestamente para un sistema. Empezaríamos en Enero, probablemente terminaríamos en Abril (o Mayo). Si no pasa nada para Enero, tal vez pregunte por el trabajo de editor (con altas probabilidades de que ya no exista). Pronto necesitaré el dinero… no sólo por la deuda, sino por la boda que todavía no hemos terminado (creo que ni empezado) a organizar.
Miro el requerimiento del Sistema de Aguas y me entra un no se qué. Tengo que ir en la semana. La deuda, supuestamente, existe desde el 2,400 (Ese fui yo, pensando en dinero… desde el 2004 quise decir). Al menos 40,000 de esos pesos, son recargos. Solamente sé que se acumularon de una fuga de agua que hubo, mientras nadie vivía aquí. La verdad es que estoy en blanco, en el 2004 estaba muy preocupado con otras cosas como para enterarme si hubo una fuga de agua, si alguien recibió un cobro por tal magnitud, o demás. Lo peor es que ya no existen los papelitos de ese mes. O no existen, o estan perdidos… y en realidad, ya no sirven de nada. El chiste era, ese mismo bimestre, presentarse con el recibo y gritarles: “Oígame cabrón hijo de puta, no hay manera en que consuma la cantidad de agua con la que se baña Goliath”.
Ahora no puedo demostrarles que Goliath no vivió aquí, sniff.
Si voy con este papel en mano… seré el ejemplo perfecto de doña burocracia. Solamente de pensarlo, me da cierto escozor. Y también, por supuesto, esta el peor de los casos: No hay solución, el embargo es en quince días, nadie tiene 56,000 varos para soltar así de huevotes. Mi familia y yo tenemos problemas con la palabra embargo desde la devaluación del 91. Mi madre acumuló deudas en la tarjeta de crédito y la sacaron de su trabajo. Esa es mi pequeña historia con los bancos y por qué nunca pienso sacar una tarjeta de crédito… después de un par de años de reproches, mala vibra, rencores, enojos y mal vivir por dinero…
Ayer, salí a casting a visitar a los amigos, me senté en el sillón y miré lo perfectamente ordenado que esta todo, sobre esa mesita de miles de varos. Un regalo que le hicieron a la empresa por arreglar uno de tantos problemas… uno de esos problemas que le concernían a producción, pero que casting resolvió con polvos mágicos. Si algo me heredó ese trabajo, es una curiosa capacidad para meterme en chingas estratosféricas y darles a todos la hermosa e injusta impresión de que hice magia.