
No se trata de querer a alguien, ni de la necesidad, ni de la necedad, ni de la dependencia.
No se trata de pasión, no es querer ver un rostro esperanzado, con el cabello sobre la frente, las gotitas de sudor y la saliva.
No se trata de cafés, cine, antro, billar, ni reuniones familiares.
No se trata de todos los pedacitos de piel que voy dejando en cada cuartito cómplice de mis decisiones.
No se trata de qué tanto puede convencerme la forma en que me ves (ni de que te quiera precisamente porque así me ves).
No es tampoco tu estatura, ni tu espalda, ni tus buenos modales.
Mucho menos las buenas intenciones.
No es la dislexia.
Ni la aspiración, o la inspiración o los respiros.
Tampoco las conversaciones. Ni siquiera es eso de reírse tanto.
Hasta me atrevo a decir que no son los cuentos que me cuentas en las noches en que además te dedicas a contarme.
Es la manera en que MI cuerpo
embona de manera
ATERRORIZANTEMENTE exacta
en los huecos de TU cuerpo.

Dejándome perder caminando por horas, encontré este lugar trivalente, ideal para alguien de mi status…
Un Restaurante, un bar y una cantina en el mismo lugar.
Donde puedo ir a comer decente,
beber unos tragos platicadores, y
salir hasta mi puta madre.
*La neta es que me perdí sin querer, snif, pinche ciudad.

Llevo seis horas con esa semisonrisa en la cara. Pero no me malinterpreten, la he adoptado solo como medio de defensa y resignación.
Todo el día en la oficina me han estado diciendo cosas como “¿Y tu quien eres?”, “Miren, se metió alguien”, “Hola desconocido” y “¿Que te paso?
¿Y todo porque? Por el nuevo “uniforme” que no se que mente retorcida de recursos humanos tuvo a bien escoger.
Es la primera vez en 29 años que me pongo una camisa de cuadritos, puaj.
Si a eso le sumamos que la camisa es blanca -color que muy raramente uso- y que me peiné (o mejor dicho: que me pase las manos por la cabeza), pues se explica la reacción de los demás.
Es curioso, porque hay otros que son igual de fachosos que yo y en ellos no se noto tanto el cambio. Incluso, metidos en las garras esas, se ven como peces en el agua.
Yo no. Me veo tan cómodo como un rinoceronte usando tenedor.
Pero bueno, hice todo lo que pude para minimizar el trauma. Compre otros pantalones -rectos- porque los que nos dieron son ¡de pinzas! ¿¿Quien usa pantalones de pinzas todavía?? y -el horror, el horror!- entubados. Y yo, como todas las personas decentes, uso botas CAT.
Si mañana siguen con lo mismo, alguien va a morir ahorcado con un pedazo de tela a cuadritos.
Yo.

explorar el dolor propio suele ser algo a lo que algunos rehuimos . . .
ahora me toca. . . hundirme, abrir los ojos, darme cuenta de que efectivamente hay nada, porque las mentiras sostienen. . . pero nada mas un ratito. Sí, si, ya se que abra quien diga que en mi ya no tiene chiste, quien diga que exagero, quien critique y sobre todo quien tenga una opción mas racional . . . racional, irracional, visceral, cerca, lejos, verdades, mentiras, posibilidades, ganas, desgano, optimista o pesimista . . . todas son las mismas mierdas formas . . .
duele . . .
como no tenia una fucking idea de que podía ser, de que podía llegar a sentir . . .
The stars are out waiting for the moon
The stars are out waiting for us
Ease this raging mind, this raging love
Sometimes it feels like a knife, but not tonight
Sometimes it turns like a knife in me, not tonight
The stars are out waiting for the moon
The stars are out waiting for us
Waiting for the moon / The Tindersticks

Pa que luego no digan que discrimino a la gente, aquí pueden verme echando el cotorreo con el buen “jaco” el vago…
Curiosamente cuando nos acercamos a tomarnos la foto del recuerdo, una señora nos dijo:
-hey! No le quiten su torta!
Jajaja! Si al parecer me vieron cara de hambre!. Y como esta de moda poner mas de una fotito, aquí les dejo la otra.
