
…de verdad.
Pero hoy me avisaron que la fiesta de apertura y la celebración del número trece de la revista para caballeros Penthouse México, es este fin de mes. Lo que quiere decir que… tendré enfrentito a rete harta celebridad de todos los mundos existentes (si, actores, pintores, empresarios, escritores, todos esos personajes curiosos que uno admira de lejos, con cierta envidia y reserva). ¿Y yo por qué? Pues como escribí tres colaboraciones para la revista, me dieron chance y dijeron: “Bueno pobretón iluso, pues vas”.
Como verán, estoy practicando mi jeta de iluso miserable.
La verdad, tengo unas ganas inmensas de ir porque… existe la lejana probabilidad, de tener a Barbara Mori a dos pasos. Ahhh, mi amor platónico, lo siento tan cerca y tan lejos a la vez. No sé todavía cómo voy a pedirle el autógrafo en mi panza. Sigo planeándolo. Lo malo, es que… bueno, se va a necesitar smoking para ir. Como que … pedir autógrafos en la panza y el smoking, no se llevan, ¿entienden? Cómo que no es algo que se practique mucho. Por cierto, ¿pregúntenme si tengo smoking?
Claro que si, tres.
Pues ya pedí mis dos pases dobles (así como la Feria de Chapultepec). Si alguno de ustedes quería ir… demasiado tarde (porque el director de arte de la revista, un buen amigo mío, me dijo ¿cuántos quieres? Y sólo pensé en los justamente necesarios… de verdad lo siento). Pero no se preocupen, todavía no los tengo en mis manos, así que todavía hay chance de que me digan que siempre no. Todavía no es tarde.
Cualquier mala vibra será bien recibida para detener el amor puro y verdadero que pueda surgir entre Bárbara Mori y yo.

¿Que tanto puedo decir que mi expresión no lo este diciendo ya?

Desde siempre me ha encantado ese sentimiento de perpetuidad que le dan a las nuevas construcciones. Esa simbiosis eterna entre lo antiguo y lo nuevo.
Al viejo continente le gusta mantener su historia, pero con aires de contemporaneidad.
* Gruas que pertenecieron a la estacion de trenes en la epoca industrial de este pueblo.
Parc estació vella ( 1910 )

Una de las mejores maneras de despertar por las mañanas es con un buen baño. Un baño que te quite los restos de sueño y modorra que todavía traes pegados, un baño que elimine el olor a cigarro que se aferró al cabello desde la noche anterior, un baño que deje la piel fresca para recibir la ropa limpia o un baño que te prepare para el día que empieza. A veces, cuando hay problemas y/o tiempo me gusta simplemente sentir el agua corriendo por mi piel y yo sé que los problemas no se van pero al menos por unos instantes se disuelven y dejo de ponerles toda mi atención. Desafortunadamente hay dolores que no desaparecen después de un baño, no importa cuánto tiempo deje correr el agua se empeñan en quedarse y hasta parece que se hacen más presentes.
Afortunadamente hay dolores que no desaparecen después de un baño…

Yo cometo muchos errores. Me gustaría que no fuera así, que pudiera brindar todas las certezas del mundo con sólo un par de sonrisas. Pero no. Y ahí me tienes, diciéndotelo todo en mi silencio.
Tu sabes que no me alcanzan las palabras…
Sin embargo, me he descubierto más hábil escribiendo todo esto que hablándolo. Y bueno: heme aquí. Tienes razón, no me pondré en tus manos. Me quedaré a tu lado con la promesa bien presente.
Esta noche nuestro abrazo fue consuelo, regaño, decepción, promesa y compromiso. Todo al mismo tiempo. Son muchas cosas a la vez. Ya no olvidaré ninguna, vas a ver.
…y esto no me lo enseñaron en el servicio militar, esto yo lo sé de cierto.
¿Sabes una cosa? Quiero que los abrazos por los abrazos vuelvan, y que sean tantos como miradas tiene la ciudad para no soltarnos nunca.
¿Jugamos?