
Este es el Popocatepetl visto desde un cerro situado en las orillas de Atlixco, Puebla. La foto la tomé hace poco desde un perímetro en donde estuve a punto de morir a los dos años de edad.
El 2 de noviembre es un buen día para escribir sobre la vida, cuando has tenido enfrente de tu nariz por tres ocasiones a la Muerte.
Aquella primera vez fue porque me sentaron sobre un caballo adulto y mancito, echado en el pasto, durante un fin de semana campirano. Negligencia, falta de experiencia, inconciencia… No sé, ni quiero sentarme a pensarlo. El caso fue que el equino no sintió mi peso sobre su lomo –o tal vez sintió “algo” que le provocaba comezón- y sin dudarlo decidió voltearse para rascarse. Obviamente el que iba a quedar como puré embarrado abajo iba a ser yo, de no ser por Don Honorato Crivelli, un campesino que conoce muy bien esto de comunicarse con el campo, su flora y su fauna; y por tanto, intuyó las intenciones del pobre animal. Según cuenta la leyenda, él saltó al rescate, como Hombre Araña, desde su tractor justo en el momento en que el caballo estaba a punto de aplastarme.
La segunda ocasión fue durante un viaje por carretera. Yo tenía tres años y pasábamos en mitad del desierto de Arizona; el sol de verano a todo lo que daba y el clima como el ombligo del Infierno. Por alguna razón que desconozco, el viaje se prolongó y se terminó el agua que la familia llevaba en la camioneta. Ahí mi muerte iba a ser por deshidratación. Cuentan que de no encontrar un poblado en el camino, ya estaban resignados a llevarme en calidad de cadáver. El milagro fue una reserva india en donde unos hombres se encargaron de hidratarme y traerme de regreso.
La tercera iba a ser una muerte común y cotidiana, aquí en la Ciudad de Miedo en el año 94, antes del famoso “error de diciembre”, cuando aún no venía la gran devaluación ni se disparaba la delincuencia. Esto del secuestro express no se conocía como tal pero el frío sepulcral de la pistola que me apuntó durante más de dos horas en la cabeza definitivamente es el mismo que han sentido los cientos -¿o ya serán miles?- de personas que han muerto de un tiro bajo las mismas circunstancias. La serenidad y la calma me ayudaron a cooperar y a no alterar el nervio de los tipos. “Te portaste muy bien. Ahora te vas a bajar del coche y vas a correr hacia atrás; si se te ocurre voltear te matamos”.
Dicen que la tercera es la vencida… ¿Qué irá a ocurrir la cuarta ocasión?






Ojalá que no haya cuarta!
Caray ni que decir.
pd.- Por andar a las carreras lei: “mis tres mujeres” …ya andaba trepandome a una silla pa’ suicidarme cuando me di cuenta del error :p
Saludos y larga vida !
La tercera, por lo de la malicia humana, me dejo medio traumada.
Siempre la muerte está a nuestro asecho, solo que cuando esta demasiado cerca es cuando reconsideramos nuestra vida.
mas o menos así como usted estuve muy al borde, tanto que aun pienso en lo afortunado qeu fuí.
Ya ya vamos a ver nightmare before, y de preferencia que no vaya C. . .
Worale, que miedo. Que bueno que estas aqui para contarnoslo.
(y deleitarnos la vista)
Despues de haber visto tantos y tantos y taaantos trancazos, enfermitos, heriditos y demas.. yo solo se que .. al que le toca.. le toca.
Y definitivamente, a usted no le tocaba en ese momento.
Saludos
recuerda que no hay quinto malo…. muy bonita la picshur, saludos!
No sólo polifacético, sino con muchas vidas como los gatos…?
Saludos!!! ;-)
mmm, si la tercera es la vencida entonces en la cuarta te daras cuenta que ya estabas muerto.
Uy eso que dice Semi es como para guión de película.
(Me gustan tus historias, hasta con ganas de robármelas… pero no)
Que tengas bonito día =)
Si la tercera es la vencida, y no te venció, esperemos no haya cuarta y que se acepte que aun te quedan muchos años mas por delante. Que miedo…
PUEBLAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!
wui..
divino
YO PUEDO PROVOCAR QUE LA CUARTA LA DISFRUTES MUCHO ;)
Creo que llevas más muertes y renacimientos de los que dices, porque se ve que vives la vida intensamentede cualquier manera coincido en que no te tocaba. Tu amiga, la Diputada Violeta Lagunes