Esparta y Roma

Me pongo a tomarle fotos a los trabajos de este taller y logro miradas curiosas. Mitad la cámara, pero la otra mitad es la misma mirada que me toca al entrar a una tienda de comics, o al sentarme a dos nalgas en la sección de matemáticas en la librería, o al pedir que me pasen unos juguetes Transformers para inspeccionarlos.

“¿Quién eres? ¿Por qué te gusta esto? ¿Segura que tienes vagina?”