
¡¿Qué quéeeeeeeeeeee?!!!
Esta fue mi reacción cuando al volver de una cortas vacaciones me di cuenta que me quieren sacar a la gaver de este pinche freak show.
Ah chinga chinga -me dije-, y que le hablo ipsofacto a su celular a mi compadre Jorge Kawaghi.
- Qué pedo, pinche chango marango; mándame tu avión privado, ¿no, güey?
- ¡Uh uh uuuh ah ah ah aaaah! –me respondió mi compadre diputado y ex Big Brother en su idioma de mico. O sea: me dijo que sí, que con todo gusto me mandaba su nave.
Y en 5 minutos el Kawavión llegó a recogerme aquí al balcón de mi depa, mandando a la chingada los mecates del tendedero y un jabón Zote que tenía en el tallador de ropa.
Total, llegué al D.F. y fui directito a los headquarters de Big Blogger y pedí hablar con El Árbol, algo así como el Emilio Azcarraga Jean de este negocio. “Dígale que soy Guffo, él sabrá de qué se trata”. Aaaaa laaaa verrrrrrrga, todos los guardias de seguridad se me quedaron viendo temerosos.
Total que sale el Árbol y le digo que no mame, que qué pedo, que cuánto quiere, que si en efectivo o en cheque, que cuánto cuesta cada pinche voto, que cuánto quiere porque mejor saque a otro güey (o güeya) en vez de a mí, que si no quería un besito, que yo pagaba el motel, que si prefería látigo de cuero o esposas de terciopelo, etc, etc.
En fin. No les diré qué pasó porque me sonrojo, snif. Pero el pedo es que voy arriba en las votaciones.
En la foto salimos el Árbol y yo bien contentas paseando por Coyoacan, después de comernos un romántico algodón de azúcar.




(21 votos, calificación promedio: 4.43 de 5)







