Archivo del 24 Octubre, 2006

24
Oct

Pausa

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Hasta aquí llegué…

La verdad es que intento tener las palabras para comentar y/o escribir pero nada que salen, ni siquiera puedo decir cuán nostálgico/triste etc estoy ni los planes ni lo feliz ni nada por el estilo simplemente estoy como en letargo. Necesito tiempo para ordenarme y sanarme, es todo.

Abrazos a tod@s

24
Oct

Work In Progress

Micrófono en mano

Hace como 10 años que no agarraba un micrófono de cantantes. Francamente había jurado no hacerlo nunca más en la vida, pero cuando alguien te inspira a retomar un instrumento que, en mi caso, demanda un respeto y una responsabilidad muy alta, sabe sabroso.

Confieso que durante los primeros minutos de la sesión me tembló hasta el dedo chiquito del pie izquierdo; sin embargo el reencuentro fue interesante.

La rola se llama El Cementerio De Mis Sueños y es un trabajo en progreso para un proyecto muy inspirado y personal. Quise poner aquí la versión sin música porque, la neta, me gusté mucho haciéndome voces al unísono y coros. De armonías, segundas y terceras voces no sé ni madres; pero cuando lo haces desde las venas del corazón por alguien y para alguien, creo que sale lindo.

24
Oct

Ocaso

OcasoOctubre está por terminarse, se vienen todos los festejos en tropel. Antier fue cumpleaños de Edith y el año entra en su noche, en su fase final, donde todo es celebración. Más cumpleaños, fiestas de fin de año, el puente “Día de Muertos-Día de Reyes”. Y yo, como buen Grinch, me empiezo a poner de malas porque siento que la arena del reloj se me escapa de las manos y no puedo, por supuesto, asirla. Siempre el tiempo transcurre igual, siempre discurre, siempre se escapa y sin embargo es en estas horas, en estas épocas, en las que lo resiento.
Pero si el año es un día, ahora mismo lo siento así, con el sol poniéndose, y justo a esta hora, desde el piso 12 en el que estoy, las montañas del poniente chilango se visten de rojo.

24
Oct

Vitaminas

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Dormido en la oficina

24
Oct

Viejos los cerros

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Mañana 25 de octubre cumplo 30 años. Contrario a todas mis predicciones de niño, no soy ese viejo gordo, barbón, casado y con hijos que llega exhausto a su casa por la chinga que se metió en el trabajo para poder darles de tragar de vestir y de estudiar a su familia. Al contrario: soy un jovenzuelo apuesto que no apuesta ni a las canicas.

A mí estas mamadas de cumplir años y cambiar de década y quesque pasar a otra etapa y otro nivel y no sé qué más, se me hacen eso: mamadas. Yo no soy de los que “aaayyy, ya tengo 30 años, no mames, qué ruco estoy, no he hecho nada de mi vida, megasnif”. Pffff, me vale madre. Al contrario: ser joven se me hace que es sinónimo de ser pendejo.

Yo no reflexiono ni analizo sobre mi vida. Me caga. No me pongo a hacer un recuento de lo que he hecho en estos 30 años, de mis éxitos o mis fracasos; tampoco me pongo a pensar si logré lo que quería, si logré mis metas y mis objetivos; no lo hago sencillamente porque no me trazo ni metas ni objetivos. Tampoco reflexiono en cómo me quiero ver en 5 o 10 años. Vivo, respondería si me hicieran esa pregunta: me quiero ver vivo y feliz.

A mis 30 años soy lo que quiero ser y sé bien qué es lo que quiero tener, por eso sigo haciendo lo que me gusta todos los días y tengo una relación estable con la persona que siento es la adecuada para mí en todos los aspectos y me llena. Y sí, la vida da muchas vueltas y bla bla bla, y ahorita estamos aquí y luego estamos allá; pero pues lo que importa es el hoy. Apuesto a que toda esa gente que dice que vive el presente y que hay que vivir la vida al máximo son los que menos la viven así.
Uy, y no es que yo sea adrenalina pura o un vividor de vidas al extremo y de esos que viven al máximo como si fuera el último día. No, nada de eso; simplemente creo vivir la vida al máximo porque disfruto el presente haciendo lo que hago. Vaya: trato de ser coherente con lo que pienso, siento y actúo.

Lo único que puedo reflexionar, y que es lo que quiero dejarles como el aprendizaje de estas tres décadas de vida, es que: Si yo fuera un frente frío; haría un frío de la chingada.

La sabiduría que me han dejado los años. Snif.