Archivo del 9 Octubre, 2006

09
Oct

Adios a la comodidad…

maquina-020.jpg


Los tres años de secundaria llevé Mecanografía… la verdad nunca me distinguí por ser una muy buena alumna en esa materia… no era especialmente veloz, tenía muchos apelmazamientos de letras… y además de todo se me olvidaba la máquina en mi casa… o las hojas… etc.
Sin embargo… cuando comencé a usar el Internet, específicamente los chats, le agradecí infinitamente a mi maestra… ((Graciela creo que se llama))… ya que gracias a esos tres años el uso del teclado se me facilitó muchísimo y puedo escribir a una gran velocidad ((según yo)) usando todos los dedos y sin ver el teclado… lo cual ahora me ha servido para terminar rápido trabajos y esas cosas…

Pero ahora… después de 7 semestres y medio de sólo hacer trabajos en la computadora… al doctor de Medicina Interna se le ocurrió que si nos preguntaba algo y no lo contestabamos bien tendríamos que hacer los trabajos a máquina… me había salvado… durante estos dos meses ví como a varios de mis compañeros los ponían a hacer sus trabajos a máquina mientras yo feliz terminaba mi trabajo en computadora…
Pero eso terminó… ahora me uno a los alumnos que no tienen derecho a entregar sus trabajos a computadora… y es extraño… es difícil volver a acostumbrarse a las teclas duras, a tener que cambiar de renglón… a que se atoren las teclas si quiero aplanarlas muy rápido…

Y lo más difícil… a que no hay “backspace”… ahora entregaré mi trabajo con errores como:
*caracyeriza*
*aspontánea*
*episodiosagudos*
*voda*
*eosinófiloz* ((juro que no quería parecerme a todas esas personas que escriben asi con z y con k y esas cosas ke no me guztan para nada))

Oh… creo que me espera una larga noche…

%% Y es que además no encuentro las hojitas esas correctoras *Snif*%%

__Nota muy personal: … No soy abandonadora… es que tengo que terminar esto en serio :( besovs__

09
Oct

El chopping

dsc07201.JPG¿Inpiración? naahh solo que me puso a pensar y ayer que estaba buscando un regalo para mi cuñado me di cuenta de que salí con su regalo y mil cosas más…

El chopping, creo yo, es una cuestión de educación más que de género. Recuerdo cuando me enseñaron a comprar; no eran clases como tales sino “prácticas de campo” con mis papás y abuelos; juntos o separados ell@s fueron mis maestr@s.

El tiempo te da experiencia y es de sabios saber usarla. Te das cuenta que si te esperas a mitad de enero tienes las rebajas de navidad, a finales de marzo los de fin de temporada (otoño-invierno), en julio, con el calor, están las rebajas de verano y si lo tuyo es lo internacional, estánlas rebajas del Thanksgiving. Hay que agregarle los 13 meses sin intereses y promociones locales que las grandes tiendas/locales/dutyfrees/bazares etc. te dan.

Decidir qué comprar se vuelve una tortura para los acompañantes que no tienen los mismos gustos que uno. Lo más recomendable en ese caso es sugerirles que vayan a departamentos afines a ell@s (electrónica, zapatos, dulces, juegos etc) para que se entretegan con alguna nena o nene guap@ demostrador(a)y que l@s oriente en su compra.

La búsqueda de ofertas y prendas que te vayan bien, cansa, por lo que un café o un pequeño lunch after chopping (LAC) es obligatorio. No haber tenido tu LAC es no haber ido de compras, así de fácil.

Por último, para la gente que paga con tarjeta, hacerlo después de la fecha de corte para que llegue en el otro estado de cuenta es de suma importancia si se está un poco apretado de dinero. Como sea, el chopping es una actividad que, realizada responsablemente, (pfff) se disfruta, se goza y hasta te vuelves adicto (sight)

09
Oct

Recorte

recorte.jpg

Pienso, pienso, pienso, pienso y no paro de pensar.

Por momentos como este, desearía estar en el país de las maravillas y que la reina me mandara cortar la cabeza.

09
Oct

Goodbye my friend..

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el sabado se veia especialMEnte boniTa.

puedo juRAr quE abSolutamEnte todos en eL bar, la miraron al menos tres veces.
tIene angel, la niña.
mucho, mucho angel.

ashhh… la verdad es que una semana comPleta sin ella me va a pesar.
muchO.

te aDoro fak.

((De 80 Gb))

:P

09
Oct

El dilema del plátano

¿Cuál se te antoja?

Hace unas horas terminé esta sesión de fotos para lo que será la portada de lanzamiento de una nueva revista.

Pensé que lo de mantener un plátano parado y derechito durante varias horas iba a ser una proeza, pero no; se mantuvo firmes, contento y comprometido. Fue más difícil lo de pintar los labios del modelo y maquillarlo.

No soy fotógrafo pero me gusta hacer talacha con la cámara cuando tengo que hacer una fotografía para un proyecto en el que creo. Originalmente no iban a estar las manzanas, pero la idea surgió de una lluvia de ideas en una conversación tripartita entre el director de la publicación, un chavo por demás creativo y ocurrente que sé que hubiera hecho un trabajo mejor, y yo.

Por tratarse de un proyecto local, con un presupuesto limitado y un target alternativo, el director quiere que la portada no sea algo naco, que definitivamente sí llame la atención cuando la gente pase por la calle y la vea, y que al menos dé de qué hablar por unos días. Si escandaliza a dos o tres ojos puritanos, será un plus.

Aquí el dilema es, ¿cuál de las dos versiones de la foto puede funcionar más?

Ambas me gustan. La de color porque me proyecta algo muy cálido, natural y sano; pero la blanco y negro me atrapa porque la boca me salta como algo más sexual y la iluminación toma otro aspecto interesante.

Bienvenidos los puntos de vista ¿Por cuál votas?

09
Oct

Insomne

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No tengo ni madres de sueño, y sufeando por los canales del cable encontré algo que da mas sueño que cinco chaquetas seguidas (no he llegado a tantas pero asumo que dan sueño), la película de este pendejo, Forrest Gump…

… igual como me prometí jamás tocar la secuencia de acordes de “Hotel California” o cualquier canción de Maná, y no ver jamás la película estúpida del Titanic, esta película está vetada de por vida, aunque sea el mejor somnífero que pueda encontrar.

A ver a cuántas chaquetas llego, ninguna amiga contesta el teléfono a estas horas.

09
Oct

30 días.

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Llevo 30 días de los 365 días.

2.30 de la tarde, de un domingo, entré al baño y pensé–. Sería bonito bañarme, ya que llevo como 15 días sin hacerlo. Asentí como quien ha tomado una dura decisión y abandoné la idea. Me senté en la computadora y pensé–. Sería bonito por fin escribir el siguiente capítulo de la nueva historia que estoy escribiendo. Asentí como quien ha decidido en qué pasar el domingo, sonriente, y me puse a jugar solitario “Corazones”. Sería bonito, pensé mientras movía la reina de diamantes debajo del rey de corazones para que hicieran porquerías, prender el messenger para platicar con mis amiguis y contarles unas historias bien gruexas… asentí como si de veras platicara por el messenger con mis cuates y me puse “No disponible”, con un mensaje que decía “Viendo tele”. Entonces mi estómago se dio cuenta que tenía hambre y mis pulmones dijeron–. Hey, hey, monóxido de carbono cabrón. Mi cerebro, pensando en ambas cosas, hizo como Homero Simpson cuando piensa en rosquillas y susurró–. Dopamina.

–Bueno –me dije–, debo tener cigarrillos en algún lugar.

No tenía.

–Ok, si me baño, me visto y todo, puedo salir a la tiendita a comprarme unos cigarros –asentí como quien ha tomado una dura decisión, fui a mi habitación y me puse unos jeans. Y ni siquiera la gorra de camionero, como las que suele llevar el huevo. Con ese mismo peinado que traigo en el espejo, disponía a abrir la puerta, cuando escuché que uno de mis tíos preguntó inocéntemente–. ¿Tenemos algo de desayunar?

Dopamina, insistió mi cerebro. Estómago y pulmones estaban jugando solitario de cartas. De haber estado en sus óptimas condiciones alguno de los tres, estoy seguro que hubieran impulsado a mi boca a decir algo como–. ¿Desayuno? No mames, son casi las tres de la tarde.

Me rasqué las nalgas confundido.

Fui a la cocina: huevos. Alcé las cejas y chasqueé los labios, como alguien a quien le hubieran jugado una broma cósmica. Pensé por un momento continuar el análisis discursivo de la dicotomía entre *huevos hay de desayunar* y *¿de desayunar? ¡ay, huevos!* No abrí el refrigerador, porque después de nueve días sin luz eléctrica, ese refrigerador había estado vacío. Tan sólo la semana pasada me había dedicado una hora y media en dejarlo oliendo bonito y reluciente, como nuevo. Daba la impresión, de alguna manera cósmica y alucinante, que desde que parecía nuevo, no había que comprar comida para ponerle adentro. Habíamos regresado al refrigerador a un estado de pureza y eso, para cuatro hombres solteros, parecía estar bien.

Me rasqué las nalgas confundido y grité–. No. No hay nada de desayunar más que huevos.

–¿Te doy dinero? –gritó alguno, el otro estaba dormido y mi hermano, no sé qué chingados hacía en los foros de 4chan.

Esta es la parte, pensé, dónde debería despabilarme, aprovechar para bañarme, vestirme, oler bonito e ir como una musa al super mercado, para que alguna nena se inspire con la profundidad de mis ojos y ella, cinco años después, encerrada en un motel con un novio que consume crack, escriba una canción usando un papel de baño dónde horas antes había paseado una cucaracha. Esa canción se llamará–. Los ojos reflexivos de aquel hombre guapo, que vi una vez en el Aurrerá.

Dopamina, dije involuntariamente, en voz alta.

–Si, dame dinero. Ahorita nos compro algo de desayunar –que pinchi insistencia–. Y regálame un cigarro.

Mi tío me regaló un cigarro y no fue hasta que me entró un pinche frío asqueroso, que me di cuenta que ni playera me había puesto.

09
Oct

1 día, 48 horas

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Miércoles. El día me agarra despierto. La tesis y varios trabajos retrasados me mantenían así. Entre tanto, le daba un ojazo a dos ventanas del messenger. En una estaba ella, despidiéndose por que se iba a su viaje mágico y misterioso. Me da la 1:30, creo que casi las 2. Lo apago todo, nos hablamos rápidamente y nos vamos a dormir.

Suena el despertador a las 6:30. La rutina de diario con algunas variantes. Salgo de casa, y en vez de ir a la escuela enfilo hacia una primaria en donde estoy haciendo prácticas. Voy, me reporto y pido permiso de retirarme temprano por que a las 9 empezaba mi congreso de análisis del discurso. Y ahí voy, cruzando la ciudad y llegando a tiempo para las conferencias, las ponencias y demás asuntos triviales. A las 11:30, más o menos, su primer mensaje, ya lejos de aquí. Tranquilo.

Se suceden las horas y sigo en un auditorio. A eso de las 2 de la tarde entra una llamada a mi celular. Hijo…acaban de hablar de Aguascalientes

Mi Tío Adán, mi muy querido Tío Adán, había fallecido.

No pude decir mucho en ese momento. Decidí irme a la casa en ese preciso instante, ya luego habría tiempo de conferencias y demás surrealismos. Le avisé a ella que tendría que salir a Aguascalientes, y en su silencio me demostró su apoyo. Ahí voy a casa. Al llegar todo era lágrimas silenciosas y rostros desencajados. Los abracé a todos. Había que tomar decisiones, yo, sobretodo. ¿Ir o no ir? Ni madres, no está en duda, nunca estuvo en duda, yo quería ir a Aguascalientes a despedirme de mi tío. Y así fue, pero lo haría hasta la noche, después de mi congreso, finalmente hay camiones cada hora.

Volví al congreso y a los auditorios. Participé en pláticas cliché sobre clima, política y discurso. Lo de diario. Estaba ahí pero no estaba. Seguía sin creer que mi tío había muerto. “Ver para creer”, me decía. Se acabó por fin todo a eso de las 9 de la noche y salí corriendo hacia la central camionera, esperando encontrar un camión pronto.

A las 10 llegué a la central con mi ropa de todo el día, con ojeras ya visibles y mucho cansancio encima. Todavía traía puesto el gafette del congreso. Tuve que estrenar mi flamante tarjeta de débito por que no traía efectivo para comprar el boleto del camión. $173 en Omnibús de México, saliendo a las 10:15. Tenía 10 minutos para echar una última llamada y encontrar algo para cenar que no le callera mal a mi estómago. Le hablé a Jules para avisarle que ya estaba por treparme al camión y todo eso. Me pidió que me cuidara, que comiera bien y que le mandara un mensaje en cuanto llegara. Creo que cumplí con todo. También le hablé a mi madre, ella ya estaba en Aguascalientes. Mismas recomendaciones. Me compré una torta insipida, un jugo de cajita y dos aspirinas para cenar. El dolor de cabeza me estaba matando.

Arriba, ya por fin en el camión, me costó trabajo encontrar mi lugar. Estaba incómodo, me asaltaban imágenes del pasado. Me aflojé los zapatos y el cinturón. El camión arranca, el iPod con él. La Carretera de Antonio Vega abre el viaje. Calla, duerme, piensa…queda mucho por andar. Todo lo hice, menos dormir. No pude. La canción, como siempre, me llevó a pensar en muchas cosas. Y esa fue la primera. A lo largo de las tres horas de viaje las canciones se fueron sucediendo. A algunas les ponía atención, a otras no. Miraba a través de la ventana el paisaje. Tomé algunas fotos, dos a la Luna. Estaba casi llena, hermosa. Pensar, pensar, pensar.

Juaves. A la 1:15 exactamente el camión llegó a la central de Aguascalientes. Una vez abajo, le mandé el prometido mensaje a ella. Hice algo de tiempo, no quería llegar a la funeraria. Me senté en una banqueta afuera de la central. Hacia frío y la Luna estaba hermosa, brillante. Única. Al rato, ella me contesta. Ánimo bebé, me levanto y tomo un taxi.

El camino transcurrió en silencio.

Llegué, subí unas escaleras y ahí estaban. Tías, tíos, primos, algunos sobrinos y mis padres. Saludé a todos, repartí abrazos, besos y pésames. También estaba el féretro que contenía el cuerpo de mi Tío Adán. No me acerqué en ese momento, tenía miedo. Me acordaba de cuando mi abuela Julita había muerto (Julita y Adán eran hermanos) y la vi ya en su féretro. Era una imagen que me acosaba, y me sigue acosando. Me senté en un rincón a platicar en voz baja. Conforme la madrugada fue pasando, el frío fue aumentando, aunque adentro privaba un ambiente ya más festivo y cálido. Chistes, bromas, albures y anécdotas chistosas, no sólo del muerto, sino de todos. A las 6 de la mañana mi madre y yo regresamos a estirar las piernas al cuarto de hotel que ya habían rentado. 40 minutos que supieron a gloria. No dormí, pero cambiar de posición tras casi 24 horas en pie fue fenomenal. Me iba a quedar a la misa, que sería a las 9 en la misma funeraria, pero aun no tenía lista mi ponencia ni el power point que presentaría en el congreso. El plan original era regresarme temprano, antes que mi familia, para estar a tiempo para mi ponencia, pero no contaba con mi ya tradicional desidia.

Volví temprano a la funeraria, a eso de las 8:30, para despedirme y volver a dar el pésame. Ahí estaba mi Tía Petra, la viuda, muy querida también. Ella no estuvo en la madrugada. Estaba deshecha. La abracé, sentí sus manos fragiles y huesudas en mis brazos. Seguí despidiéndome de toda la parentela. Bajé acompañado de mi madre y mi padre, que me llevaría a la central. Abracé a mi mamá, le dije que yo le echaba un grito en cuanto llegara y me solté a llorar. Ya no podía contenerlo. Me sequé las lágrimas, traté de actuar natural y seguí.

9 de la mañana. Ya estaba en la central. Buscando la salida más próxima a Guadalajara me topé que casi todas eran hasta las 11 de la mañana. Empezaba a preocuparme. Por fin encontré una hasta las 10:15, otra vez en Omnibús. Seguí buscando, pero esta vez algo para desayunar. Moría de hambre. Em Aguascalientes las gorditas son alimento básico, así que me comí dos. Deliciosas. 10:15, al camión. Esta vez viajé más cómodo, no pude dormir, pero bueno, ya no iba todo torcido. No recuerdo con que canción empecé el viaje de vuelta. La verdad es que no venía poniendo atención. Fueron otras tres horas de venir clavado en el horizonte. Lloraba en ratos, y luego recordaba cosas y alcanzaba a sonerir. Así todo el camino.

Llegué a Guadalajara y tomé un taxi que me cobró la absurda cantidad de 80 pesos desde la central hasta mi casa. Abrí la puerta corriendo, ya eran casi las 2 de la tarde. Boté las llaves, el iPod y la mochile para meterme a bañar rápido. Después el power point. Horrible, lo llené de letras. No me dio tiempo de hacer mis cuadros y mis diagramas. Recibí su llamada, preguntándome como estaba y todo eso. Me pidió que descansara, que durmiera algo antes de mi presentación. No había manera. Comí algo rápido y ahí voy, a las 3 y tantos de la tarde, de vuelta al congreso.

Al llegar descubrí que no tenía ganas de nada. Me senté un momento en una banca afuera del auditorio a esperar mi turno, en lo que llegó Blanca, una compañera de la facultad. Platicamos de cualquier cosa, y cuando llegó la hora de mi ponencia, entró y sirvió de fotógrafa del evento.

Yo era el segundo ponente de la tarde, pero la primera nunca llegó, entonces se tuvo que recorrer mi participación. El auditorio estaba llenísimo: 10 personas, sin contar a la gente de organización y los ponentes. Y ahí voy.

Quisiera dedicar esta ponencia a la memoria de Don Adán Torres Plascencia, fallecido ayer a la edad de 83 años en la ciudad de Aguascalientes…

Presentación, representación. Concepto de imaginario. Definición de variables. Muestra. Codificación. Análisis discursivo. Establecimiento de paradigmas interpretativos. Conclusiones preliminares. Referencias conceptuales. Conocimiento del sentido común. Lebenswelt. Weber. Beriain. Moscovici. Vasilachis. Krippendorff. Conclusiones finales. Gracias por su atención. Aplausos.

¿Alguien tiene alguna pregunta? y que comienza la masacre.

Un supuesto lingüista se encargó de dinamitar y cuestionar por completo mis argumentos. Todos y cada uno. Hasta se metió con mi formación profesional, claro, se nota que eres sociólogo… diciéndolo como si esto fuera la lepra. Me devuelven el micrófono. De por si no estaba de humor para hacer nada, y luego con esos truenos, menos. No sabía si estaba enojado, fastidiado, cansado o triste. Traté de contestar, de manera muy errática, todas sus preguntas y cuestionamientos. No pude, me bloquée y de manera violenta di por terminada mi intervención.

Al salir del auditorio mi porra me felicitó y me defendió. Blanca, Paulinita quien llegó a media ponencia, Adriana y otra chica que ahora no recuerdo su nombre. Me levantaron el ánimo. Ya no entré a la conferencia de cierre, preferí quedarme afuera platicando de cualquier cosa. Me dolía la mente, si es que tal cosa es posible. Entre tanto, hablé con ella. Le conté de mi desafortunada intervención. Me echó porras ella también. Paulinita me invitaba a cenar, pero yo ya estaba demasiado cansado. Volví a casa. Eran las 9 de la noche.

Al llegar ya estaba mi familia aquí. Ya habían cremado a mi tío y habían depositado sus cenizas en el templo. Cenamos algo y vine a la PC. Tenía que checar mi correo y hacer muchas cosas. Quería escribir este post, inclusive. No pude. El sueño finalmente me estaba venciendo. Agustín me mandó a dormir y le hice caso. Ya en cama, volví a poner el iPod en lo que ella me daba las buenas noches al teléfono. Colgué. Estaba por apagar la luz y el iPod cuando una última canción me asaltó. When you’re gone de The Cramberries. La dejé hasta que terminara. Eran las 00:18 ya del viernes. Lo apagué todo, me quedé dormido. Se acaba un día, uno que me había durado casi 48 horas.