
Mi posición ante la piratería es ambigua y en el fondo nunca me ha preocupado. Por un lado, no compro juegos piratas (mi PS2, aunque moribundo, aun es virgen, y ni hablar de meterle mano al 360), y por otro, bajo y bajo música.
Aunque dentro de todo, tengo principios.
Si un disco en verdad me gusta, tengo que comprarlo original. ¿Y como se si un disco me gusta mucho? Obvio, porque lo baje antes y quede convencido de que vale la pena comprarlo.
A veces la decisión de comprarlo toma su tiempo, otras es inmediata, como en los ejemplos de la foto: Godspeed You! Black Emperor con su “lift yr. skinny fists like antennas to heaven!” y Explosions In The Sky con “The Earth Is Not A Cold Dead Place”.
Todavía no terminaba de oírlos por primera vez cuando ya los estaba consiguiendo originales. Cuando esto sucede, no importa que salga un poco caro ($220 el de EITS y $280 el de GY!BE -por 4 canciones-), vale la pena escuchar algo en su sonido original (creo que soy de las pocas personas que notan y resienten el bajón de calidad del MP3).
Llevo dos días escuchando el nuevo de Audioslave, “Revelations” y estoy seguro que si lo oigo un día mas, en ese momento voy a ir a comprarlo.
Desde mi retorcido punto de vista, es algo justo: Si bajo un disco y me gusta, es mi deber para con la banda comprarlo; si no me gusta (como el nuevo de Pearl Jam), no lo voy a seguir escuchando y nadie sale perjudicado.
Es un lugar común eso de lo sublime de abrir un disco nuevo y hojear su booklet, pero en lo personal, es cierto. He comprado el “Nevermind” de Nirvana cuatro o cinco veces y aun me gusta la sensación al abrirlo y ponerlo en el reproductor.
Lo anterior, obviamente, solo aplica con discos completos. Con canciones sueltas y one hit wonders, la cosa cambia, pero eso, como decía la viejita de un comercial mamón: “¿Eres tu Carlos?” O algo así.
Aquí dos ejemplos brutales de lo que quiero decir:
Explosions In The Sky. -Jasmin The Light:
Godspeed You! Black Emperor. -Sleep:
Supongo que ya no hay nadie leyendo porque ya están bajando mas canciones, para luego, obvio, comprarlos originales.
Yo.