
Estoy acostada en mi camita, con el cuerpo molido. Me duele todo, toditito. Las piernas, los pies, los dedos de los pies (ouch, ouch!), la espalda, los brazos, las yemas de los dedos de las manos…
Pero es una de las experiencias más chingonas que he vivido en toda mi vida, me cae. Es la segunda vez que me trepo a las rocas. Altamar me está enseñando a escalar y ha sido super emocionante!!! La sensación de estar subiendo y sosteniendo el peso de tu cuerpo con tus pies y manos es indescriptible. Me frustré un poco en el primer intento porque los zapatos me apretaban demasiado (como debe ser), y no aguanté y desistí. Pero después encontre la forma de ponerme los zapatos sin que me lastimaran. Me apretaban, pero sin lastimar y entonces pude terminar dos rutas, la última con un poco de ayuda, y con grandes esfuerzos que se notaban a leguas en mi cara y en lo tenso de mis músculos en la foto; pero a pesar de quererme bajar a medio camino, la terminé.
Me quedo con la emoción de estar hasta allá arriba y darme cuenta de que pude hacerlo!! y al bajar recibir un beso y una sonrisa de mi changuito, claro.



(Sin calificaciones)










