
Cuando veo la imagen anterior, se me ocurre pensar en todo esto:
Uno debería pedirse disculpas, todos los días, por como uno es. Yo me miraría al espejo y me rogaría perdón. Me diría: Discúlpeme por ser como soy, señor mio, snif, snif.
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No hacen falta guerras, muerte, odio, mentiras ni destino histórico para acabar con tus esperanzas; a veces la ropa de diseñador, unos lentes escandalosamente caros y un rostro inaccesiblemente bello son suficientes para aceptar tu destino.
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Pese a lo anterior, soy la prueba viviente de que ni George Bush, ni las trasnacionales, ni los dictadores, y mucho menos Coco Chanel o Louis Vuitton, podrán quitarnos la posibilidad de un mundo mejor.
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to be continued…






Batio reciba tus palabras y te acoja (o como chingados se escriba) en su regazo.
Al que le he pedido perdón ultimamente es a mi hígado maese.
cual de ellos es asté? chido el color de la foto :D!
Sigo insistiendo como en su blog: Me gusta más cuando escribe estas cosas tan hermochas, que cuando patea culos de culturosos. Eso de los culturosos me divierte mucho, no lo niego; pero de este tipo de posts aprendo mucho más y me identifico.
Véngas otra vez Monterrey, maese.
HOLLA!