
“Ciencia y tecnología al servicio del hombre del siglo XXI” trae para ustedes ¡la velita de cumpleaños que toca Las Mañanitas”!
¡Es una maravilla! La vela es normal, ya saben, de cera, pero tiene un como hilito metálico al lado del pabilo que, supongo, activa la musiquita cuando se enciende. Es una monada. Suena muy bien y puede dirigir al siempre infaltable coro de parientes, amigos o compañeros de trabajo que insisten en cantarte Las Mañanitas con sus aguardentosas voces.
Le he tomado video, sólo que aun no sé como postearlo, en cuanto lo sepa podrán presenciar conmigo de esta maravilla de la tecnología moderna de la que les hablo.
Por lo pronto, ¿alguien quiere pastel de cumpleaños? Es de chocolate con vainilla.

El secreto de mi éxito con las mujeres: Dejar la inmadurez a un lado y usar calzones de Star Wars.
¡Puuufff! Pinche cámara se tardó de a madre en tomar la foto y ya no aguantaba sumiendo la panza.

Todas las mañanas salgo de mi casita bañado y perfumado rumbo a mi oficina.
Por las mañanas no me estresa ni el tráfico ni la ciudad ni la contaminación ni el plantón de Reforma. Lo único que puede estresarme la mañana es cualquier llamada al celular antes de que llegue a la oficina pues eso significa que algo serio/urgente y que es demasiado importante como para esperar a que llegue, ha sucedido.
En el coche trato de no escuchar las noticias. De hecho, estoy en cuarentena de noticias desde hace varios meses. Ya nomás leo el periódico. Supongo que es porque sufrí de lo que Douglas Coupland denominaba como Sobredosis Histórica (esto es, vivir en un tiempo en el que parece que pasan demasiadas cosas; entre los síntomas principales está la adicción a los periódicos, las revistas y los noticiarios de televisión). No hay radio decente en esta ciudad por lo que sólo escucho podcasts o playlists de música previamente seleccionada.
Al llegar a la oficina, estaciono mi coche y comienzo mi vida de ‘economista’. Bueno, no. La verdad es que la gorra de economista la traigo todo el tiempo. Ya es parte de mí. Nomás que a partir de ese momento, comienzo a cobrar por ser economista.
Y algunas veces me pregunto. ¿Cómo sería mi vida si no hubiera estudiado lo que estudié? ¿Cómo empezaría mi vida si en lugar de ser economista fuera chef o director de cine o mesero en un crucero? ¿O si fuera carpintero, pescador o cura? Y luego me pongo a trabajar.
Choose life.

Hoy amanecí agripada, muy agripada y con mucha hambre, bueno desde anoche tengo hambre (mas cuando un amigo me comento que estaba comiendo hot cakes) así que para aprovechar que me levante temprano y que Liam sigue dormido estoy desayunando unos ricos aguachiles preparados de mi para mi :)
Están bien picosos gracias al árbolito sagrado de chiles que hay en el patio de mi casa,también gracias a ese árbolito mi gripe mañanera se esta esfumando y mi gastritis esta dándome los buenos días… pero el antojo bien vale la pena :)
Si alguien gusta que me avise :)
Buen día

Odio los hospitales.
Es horrible ver cuanta gente esta enferma. Cuanta gente se arrastra hasta el hospital, espera por horas y horas para finalmente recibir una receta que muchas veces ni pueden comprar. Y lo peor de todo, que muchas veces ni los aliviara.
Pero igual tiene que ver que esta vez fuimos al hospital general. En ese tipo de hospitales ves cada cosa..
Una niña como de dos años con una malformacion en su carita, se acerco a sentarse junto a mi. Me toco las piernas con sus mini manitas raras y luego tomo mi mano, la abrio, y comenzo a aplaudir su mano con la mia mientras me miraba sonriente.
Que momento mas horrible y mas tierno pase.
Hubo un momento en que lo unico que hice para distraerme de todo ese vaho de enfermedad que fluia en el lugar, fue concentrarme en esas lindas “cholas” que calzaba la señora de gris.
((Ah como me muero por unas “cholas”))

Me acuerdo que de chavo veía El Tunel del Tiempo y me maravillaba con toda la complicación que mostraban en aquellas kilométricas computadoras llenas de foquitos y monitores con elipses dando vueltas para localizar el paradero de un par de metrosexuales que viajaban –siempre impecables y sin cambiarse de calzones- de una época a otra.
Hace 8 años, cuando comencé a navegar en la red –a 14kbps en una PC con un RAM de 32MB (sí, leíste bien)- ponía cara de “¡Wow!” aún cuando me representaba una proeza entender cómo se encendía y cómo debía apagarla. Con todo y ello sentía que hacía milagros.
Hoy estoy estrenando “una PC-cita fresa” –como dice mi amigo Ares- y una vez más digo lo mismo que suelo decir cuando estreno modelito: “Dame una computadora ¡y moveré al mundo!” …¡Ajá!
Procesador Intel® Pentium® D 915 (Dual Core) con tecnología de 64 bits con Intel® EM64T; Windows® XP; Pantalla de LCD de 19″; 1024MB DDR2 RAM de doble canal; disco duro de 250GB; dos unidades ópticas: una 16x DVD±RW multiformato, doble capa y otra 48x DVD-ROM; Lector de medios: 9-en-1 (USB 2.0, Secure Digital (SD), Smart Media, Compact Flash, Micro Drive, Memory Stick, Memory Stick PRO, Multimedia Card, XD); Acelerador de medios gráficos de Intel® 950, Hasta 224MB de memoria de vídeo compartida; 8 canales (7.1) high definition audio; tarjeta de red Red Intel® PRO 10/100 Ethernet (Integrada); 7 puertos USB, 3 puertos IEEE 1394 , conector externo VGA, puerto paralelo, puerto serial, 2 PS/2, 7 puerto de audio; Teclado multi-funcional, USB optical mouse, parlantes estéreo amplificado.
Una monada, ¿no? :P