
Tomé esta fotografía al vuelo desde mi coche, como un lindo recuerdo de que en la Ciudad del Miedo aún hay quien tiene la decencia de darme la bienvenida a su territorio.
Pensé “¡Wow! ¡estoy atravesando un punto mítico de la Historia!” pues se trata del cruce que hace las veces de portal al ombligo del país, el cuadro donde se concentran los poderes políticos, económicos, sociales, y religiosos de la nación, y también donde yacen sepultados los cimientos de una antigua civilización que dejó como culos de pingüino (helados y en el piso) a los españoles.
El pensamiento romántico y nacionalista se esfumó al momento en que el poli del crucero, en medio del pinche tráfico, me detuvo para intentar quitarme la cámara.
Poli: Necesito que me entregue su rollo, joven.
Usuario X: (Chin) Pues es que no tiene rollo, usa una tarjeta de memoria.
Poli: El rollo, joven. Aquí no se pueden tomar fotos de los letreros.
Usuario X: Soy periodista. (Por un momento pensé en decirle, “es para Big Blogger”, pero caí en cuenta que no llevaba conmigo una acreditación para comprobarlo).
Poli: Su identificación.
*Le muestro la credencial de un diario.
Poli: Aquí dice que usted está en la sección de Espectáculos.
*Me cae el veinte, “este imbécil es de Tránsito, ¡no puede infraccionarme por tomar fotos!”.
Usuario X: Está bien, oficial. Levánteme una infracción.
Poli: Está bien, pásele, pero pss tenga más cuidado con la camarita.
Una vez que terminé de cruzar Arcos de Belén y penetrando al tramo medular del Eje Central recordé que el respeto a la soberanía y la defensa de la democracia iniciaba con su portero uniformado de tamarindo y con la vendimia a sus flancos que representan la máxima expresión de delincuencia, impunidad, ilegalidad, crimen y mafia que circundan un cuadro en donde se concentran los poderes políticos, económicos, sociales, y religiosos de la nación, y también donde yacen sepultados los cimientos de una antigua civilización que dejó como culos de pingüino (helados y en el piso) a los españoles …continuará por un buen tiempo.