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Nos levantamos muy temprano por la mañana, creo que dormí dos horas y media nada más y es que la noche anterior toda la familia estábamos despidiéndolo en una cena. El camino al aeropuerto fue de lo más cotidiano, ésta vez no me dolió tanto el estómago de los nervios. Lo acompañé a documentar y junto con é,l lamento que tenga que redocumentar en Heathrow por razones, al parecer, de seguridad. Tal vez no llegue a conectar su vuelo a Copenhague… La hora previa a su embarque desayunamos, bromeamos y… y llegó el momento de despedirnos.

Sin embargo, dos meses atrás las cosas habían sido totalmente distintas, pues la emoción de la llegada se mezcla con todo lo que cada uno hizo en su respectiva parte del mundo. Planes, fiestas, peleas todo eso junto con el asombro de notarte/lo distinto hace de cada 24 horas juntos, un rasguño de eternidad.

Ahora solamente falta esperar, que en diciembre el viento te traerá de vuelta.

Dk is back to Denmark