Entro a mi cubículo, prendo la computadora, me pongo a trabajar (ordenando fichas, haciendo búsquedas bibliográficas, “socializando” por messenger).
No hay café para mi por que estoy muy malo (aun) del estómago. Lo sustituyo por té o por un Boing de tetrabrick de 500 ml. Teclazos por ahí, de repente una llamada, “hazme un oficio”, voy y lo hago. Busco las firmas, salgo corriendo a llevarlo a cualquier lugar.
Regreso a la oficina. Repito el primer párrafo. Me dan ganas de fumar. Error: ya lo dejé (o al menos eso creo). Pido esquina, me salgo a la terraza y ahí está el putísimo edificio de rectoria de la Universidad de Guadalajara. Quería tomarle fotos al Expiatorio. “Ya que”, me digo.
Como siempre, la Universidad se cruza en mi camino. Pero ya me andaba. =D






ay si ay si soy todo importantoso . . . jojojojo
PUES… ( SIN COMENTARIOS)
Por ahi hay unas crepas buenísimas las cuales te perdiste porque andabas en Pto. Vallarta
Exactamente iba a decir lo mismo que el Rou :P luego vamos por unas si gustas (y)
En qué trabajas? o.o
eres bibliotecario?
Saludos Don Arturo.
Hasta donde veo el culpable de que no veas al Expiatorio es el árbol y no rectoría.
En fin, así suele ser la UdG.