
Yo la neta me le quedo viendo a unas pinches escaleras y me canso; el otro día que andábamos unos cuates y yo visitando las costas del Pacífico a un cabrón se le ocurrió subir un cerro no muy alto para ver al otro lado una pequeña ensenada muy chingona cubierta de rocas y madres de esas que cubren esos lugares culturosos y que inspiran poesía “atardecerística”, con un leve “uuuuuta madre, vamos pues” accedimos a subir esa madre que, a pesar de no medir mas de 150 metros de altura tenía brecha para subir pero hecha por cabras o no se qué pedo.
Todo resultó muy chingón y la vista al llegar al final fue el premio (la neta el premio fue el viento que corría pero tengo que verme con sentimientos pfff) que recibimos.
Hacía un puto calor!!!!





