
Las fiestas de graduación son eventos en donde el tiempo se detiene. Es una marca en tu vida, un lugar físico que une dos etapas: el antes y el después.
Todos, los graduados y los familiares, dejamos de caminar. Volteamos y observamos cómo se ha terminado una etapa. Mas no es un momento de nostalgia; no se extraña la universidad, no en ese momento.
A nuestros graduados les espera un mundo diferente, para algunos será lleno de posibilidades, de sueños y de mirar más allá. Para otros, sólo será comenzar a trabajar… Pero independientemente de lo que cada uno haga más adelante, en la fiesta de graduación todos estamos conectados en una especie de felicidad y orgullo colectivo, una indescriptible hermandad entre los miembros de la generación… un sentimiento apasionado de lograr lo que sea por parte de ellos, y un deseo ferviente de nosotros porque así lo hagan.
Qué orgullo, Roy. Sigue adelante.





