
Cuando me encontré frente a este momento, no pude evitar:
gritar,
saltar desquiciadamente,
cantar junto con amigos y desconocidos,
llamar a amigos en algunas canciones,
exclamar “I LOVE YOU DAVE!”,
levantar las manos hacia el cielo,
y chillar tantito en una canción…
Sigo extasiado.





