Cuando no hay más que liberar…
y lo que quedan son rastros que son imposibles
:: de dejar de lado, abandonar, matar ::
de olvidar por el día de hoy, solo queda mirarse
al espejo y decirse: “Tú puedes, el día de hoy.
Como todos los días. Recuerda siempre…
Haz lo que quieras”.
Cosas así, transcurren en mi mente mientras me miro al espejo.
Y me reto a mi mismo, acercándome y alejándome, despejándome.
Retando a mi reflejo para que saque sus manos y me trague.
¡Qué se atreva!






