
Cuando me dieron el apodo de Árbol,
(en un meollo comunitario, hace tiempo)
Me dijeron que las barbas eran mis raíces.
Desde entonces, a veces dejo que crezcan,
a veces las corto de raíz.
O en ocasiones como esta, les doy forma.
Darle forma al pasado…
liberar unas cuantas raíces…
dejar a otras crecer…
echarles agua…
cortar…
Un hombre, siempre debe cargar la oscuridad que trae consigo.

Una mañana cualquiera, vista a través del balcón que da a la calle en la casa anexa a donde yo vivo, la casa que solía habitar mi ahora finada abuela. La vista de ese balcón me encanta, no se, es única.
Subir una mañana fría de Noviembre con dos chocolates Bocadín en la mano (que pronto ya no estarán ahí) es una buena terapia, aparte de que a un Bocadín no me le niego, claro, mucho menos a dos.
Un bonito día sin duda.