Abro los ojos y miro el despertador.
Lo escucho sonar, durante segundos.
Después me decido a levantarme
y lo apago.
Me quedo un rato con los ojos abiertos,
pensando acerca de mi vida.
Pensando acerca de mañana.
Pensando que fue lo que hice ayer.
¿Puedo recordar lo que soñé ayer?
¿Las pesadillas que he tenido?
¿Puedo contar el número de cigarrillos?
¿Cuántos sexos, cuántos alcoholes?
¿Gano lo suficiente? ¿Puedo ganar más?
¿Todavía me gusta donde estoy trabajando?
¿Por qué la incertidumbre, unos días es…
…más potente que otros?
¿He leído lo suficiente? ¿Cuánto más tendré…
…qué leer? ¿Estoy condenado, o me he salvado?
No lo sé, cerraré los ojos…
…y dormiré otra hora más.
Al menos, siempre me puedo permitir eso.






