Después de ir y venir, de haber sido manoseado, ultrajado y mojado por el camión del servicio público, después de haber subido y bajado un buen tramototote de escaleras, después de haber sido vapuleado física y psicológicamente, a estas horas del día cuando todavía es sábado, ya no tengo ganas de nada, mucho menos menos de que me saquen fotos cuando POR FIN estoy tirando la weva.
Caramba.






