Pero, básicamente, ya es hora…
Si, saqué a relucir mi verdadera personalidad.
Se alzaron las llamas exhuberantes a mi alrededor y grité a los cielos mi resurrección.
(No, no soy el hijo perdido de Derbez o algún otro comico similar que se haya vestido de diablo).
En fin…
pasen felices días de muertos. Diviértanse. Chupen bastante. Y si se portan mal, cuídense bien, como bien dirían.
O si no… les picaré con mis cuernos.






