Despierto, me baño, me visto y me arreglo y después: el periódico.
Una parte más de mi rutina y una herencia de mi abuela que desde que estaba en quinto de primaria me ponía a leerlo.
Es un ritual de cada mañana que cada día disfruto más que el anterior. Es ir a sentarse en el lado izquierdo del sillón, con la luz del sol entrando por la ventana, cruzar la pierna y leer comodamente las noticias.
Es mi Nirvana personal.






