Anoche, contra todos los pronósticos del tiempo, llovío. ¡Y qué manera de llover señoras y señores!
Y como no estaba en mi agenda esa súbita lluvia nocturna, yo, confiado y todo, me puse mis zapatos de ante, si, esas barcazas anfibias que se ven en la fotografía son zapatos, aunque el sabio lector lo dude por un momento.
Y claro, ya están jarroteadones por que son mis zapatos favoritos. Llevo con ellos cerca de…ehm…pues casi 2 años. Y nunca se habían mojado, por que como el lector sabio sabe, el ante se jode si se moja.
Anoche llovió, y se “encharcó” la ciudad, obviamente. Y yo, obviamente bis, en mi lucha por esquivar un charco grande caí en uno del tamaño del Lago de Chapala.
Fin de la historia…mis zapatos de ante pasaron a mejor vida. Simplemente se han echado a perder. Snif =(






