Aún sigo necesitando de Wladislaw, el camarógrafo húngaro ilegal que mete los dedos en las fotos. Helo aquí, de nuevo al ataque, ahora en la celebración de mi cumpleaños.
Y aunque una foto nunca es evidencia fidedigna, me cai que la persona que está detrás del dedo wladislaweño era Ake. ¡Y cómo no iba a ser ella! Sus renegridas intenciones de estamparme contra mi pastel eran visibles a millas de distancia. Eso explica mi posición un tanto combativa…la muchacha estaba a punto de concretar su fechoría.
Obviamente, se lo impedí para bien de mi pastel y de los que comieron de él, desafortunadamente Wladislaw metió el dedo, y ahora no podrán comprobar mi teoría.
En fin.






