Por un lado, presúmoles que ya tengo cámara digital (yipiiii), así que ya por fin podremos salir a pasear juntos de vez en cuando. No es muy buena en realidad, y de hecho me la regalaron en la compra de una impresora(imagínense la clase de cam que es como para regalarla)…pero como diría Alex Lora, “todo sea por el rocanrol”.
Y por el otro lado, presúmoles también que he estrenado camarógrafo. Bleh, el presupuesto no da para mucho, así que contrate a un camarógrafo húngaro que está de ilegal en México. Aunque después de haber metido el dedo en la foto donde se supone debía captarme a mí en el momento de estar checando los componentes de mi cámara con cara de “wow”, estoy pensando seriamente si para el próximo post lo requeriré o, de plano, lo reporto al Instituto Nacional de Inmigración.
Aunque eso si, con camarógrafo húngaro o no húngaro, hay que decirlo, la cámara me adora.






