A veces me gusta acordarme de aquellos buenos tiempos, en los que tenía condición física y jugaba futbol americano. Ya me imagino en veinte años: como Al Bundy… acabaré vendiendo zapatos y platicando a mis amigos borrachos (igual que yo) las anécdotas de cuando fui una estrella del futbol.
(Y en realidad, no lo fui, bue… pero me encantaba golpear gente, aplastar flacos alabados por sus habilidades al correr y aventarme contra los gordotes defensivos, debo admitirlo).
Era demasiado divertido. Solo porque hoy en día no tengo tiempo para jugar… de lo contrario, hubiera buscado algo en la UNAM.
De vez en cuando, me gusta verme imponente.







