
Señoras y señores, mi nombre ya lo conocen, seguramente deben estar viéndolo en el lado derecho de sus pantallas. Aun así, por que yo soy educado, me presento. Si quieren que les sea sincero, prefiero el apodo/nikneim/yuserneim de Don Arturo, digo, mi trabajo me ha costado posicionar ese nombre dentro de la industria del blog, lo mínimo es que así se me diga por aquí, ¿verdad?
Tras haber leído senda introducción, el lector, anodadado, se preguntará que demonios hace aquí un fulano como yo. Anodadado lector: no te culpo. A veces yo también me cuestiono que hago en cualquier lugar, no se diga éste. En el caso específico del Big Blogger, creo que lo que nos mueve a todos (no solamente a mí) es nuestro instinto voyerista-exhibicionista que tenemos de manera innata todos y cada uno de los webloggeros que existen en el mundo. Quizás nosotros lo tengamos aún más.
Si te interesa saber, a mi lo que me mueve es mi maldita necesidad de ser el ajonjolí de todos los moles.
Y como este es un rialiti chou, le vamos a agregar a mi complejo de ajonjolí, mi instinto exhibicionista, mis ganas de pensar en la inmortalidad del cangrejo (vulgo “tirar la baba”) y por supuesto, el aliciente de que tarde o temprano, alguien o más de alguien, se animará a mostrar sus pieles.
Digo…si Big Brother tuvo a la Chiva, ¿qué nos impide a nosotros tener a…ehm…el Perix de desnudista?







